CASITA DE BELÉN ES LA PRIMERA ESPERANZA DE VIDA DE UN NIÑO

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    Casita de Belén es la primera esperanza de vida de un niño

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    José Andrés Ocampo, más conocido como Flash, fue uno de los niños favorecidos que recibió una oportunidad en Casita de Belén. Su madre salió huyendo del pueblo donde vivía porque, a pesar de su temprana edad, la habían comprometido con el hombre más rico del pueblo, pero también el más feo y, por supuesto, a ella no le gustaba.

    Al llegar a Cali, su madre, Silvia Margarita Ocampo, comienza a trabajar en Casita, gracias a la ayuda de una monja. Al poco tiempo queda embarazada de José Andrés, quien comienza a asistir a Casita, en modalidad de seminternado.

    Flash considera que, a diferencia de los otros niños, fue afortunado porque tenía a su madre al lado. Siempre va a recordar con especial nostalgia el sabor de la bienestarina y las tortillas que preparaban en Casita, así como los paseos a COMFANDI y las tardes que pasaban empujando la rueda de colores del patio central.

    Recuerda el día que se encontró con doña Luz y don Antonio, a quienes se dirigió, con todo cariño y agradecimiento, como “abuelos”. Recuerda a doña Luz siempre en Casita, jugando con los niños y las visitas de don Antonio, a quien veía como un gigante.

    De igual manera, reconoce la ayuda que recibió su madre de parte de doña Luz para adquirir el terreno donde construyó su casa. Al llegar a la Fundación para contarnos su historia, no pudo contener las lágrimas, todos sus recuerdos están llenos de amor, esperanza y gratitud.

    Agradece que su madre haya sido muy estricta con él, porque debido a su carácter fuerte pudo mantenerse por fuera del vicio y las malas compañías. Lastimosamente, afirma, la firmeza que tuvo con él, le faltó con sus hermanos; de ahí que la violencia se los haya arrebatado, incluyendo a su madre.

    Flash manifiesta la importancia de haber contado con el apoyo de personas que le extendieron su mano y creyeron en él, dándole oportunidades laborales. Al respecto, opina que se debería trabajar más en padrinazgos, lograr que empresarios apoyen el proceso de niños menos favorecidos, incluso que los ayuden al cumplir su mayoría de edad en la búsqueda de trabajo. Con seguridad, afirma, que de esta manera se crearan relaciones de lealtad que ayudan a construir sociedad.

    De igual manera, considera que toda inversión encaminada a Casita debe estar dirigida a aumentar el cupo de los niños que se encuentran en internado, porque la población ha aumentado, incluso previendo la llegada de venezolanos a la ciudad. Asimismo, plantea la posibilidad de trabajar con los niños mayores para que ayuden a los más pequeños, de manera que se vaya sembrando en ellos una semilla de servicio.

    Su historia es de esperanza, una esperanza que comenzó a vivir, gracias al sueño de doña Luz de tener en Casita de Belén, un hogar que brindará oportunidades a los niños de escasos recursos.

    2018-08-03T15:51:08+00:00

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